Las piedras se cargan a la luz de la luna llena o del sol. Algunas se cargan con ambas energías para lograr un equilibrio. Es algo que queda totalmente librado a la intuición de cada persona.
El sol aporta una energía vibrante, activa y purificadora. Es ideal para piedras que necesitan un impulso de vitalidad y fuerza.
La luna llena emite una energía receptiva, calmante y espiritual. Es perfecta para limpiar y recargar la intuición y el equilibrio emocional.